Acabar lo inacabado. Lo inacabable. Toda mi vida me he reprochado por no terminar lo que empiezo. Indecisiones y más indecisiones, vueltas y más vueltas, para volver al mismo sitio. Y ahora, al revisar mis notas, me doy cuenta de que esto que ahora quiero no es una idea nueva, que me ha seguido desde hace tiempo; sobretodo en mis borracheras. Claro, es lógico, borrachos todos somos muy valientes. Lo que quiero, es ponerme a prueba; sí, eso es lo que quiero, medirme y que todos puedan decir que por lo menos esto sí lo terminé: ¡Final! ¡Final! ¡no va más! Que me lleven a ese comentarista al funeral para que reemplace al cura.
¿El Motivo? Me cansé de que me los pidan. No se, o no supe mejor dicho, cómo hacer para que la gente entienda que las cosas, la mayoría de las cosas y sobre todo las de este tipo, no tienen un motivo. Yo se que más de uno se identificaría conmigo si digo que sentí que la vida me quedó grande, ¡bah!, pero la verdad, creo, es que me aburrí, porque la vida es más aburrida de lo que nos parece; todo empieza siempre una vez más diría un payaso argentino en sus canciones o tal vez diría hay un boomerang en la city mi amor, todo vuelve como vos decís.
Ya no tengo más que decir aquí. ¿Qué puedo decir que no haya sido dicho? ¿Qué puedo hacer que ya antes no haya sido hecho? Toda la vida se nos va en dramas. Dramas inútiles, el drama de nacer, el drama del amor, el drama de la vida ya se me antoja monótono. Por eso no voy a hacer de mi muerte un drama. Sí, nunca acabé lo que empecé ¿y a quién le importa? Que si no terminé mi carrera, que si nunca me duró un empleo, que si nunca viví más de un año en la misma casa, que si nunca soporté una relación de más de tres salidas ¿a quién le importa?
Como siempre pasa, ahora después de mucho tiempo y cuando ya no sirve para mucho, es que entiendo las cosas. Es otra maricada que me fastidia de la vida, como diría un cantante vallenato no entiendo porqué a uno la vida le ofrece las cosas cuando ya pa qué o un trajinado premio Nobel de literatura en uno de sus libros: la sabiduría nos llega cuando ya no nos sirve de nada. Y por andar metiendo gente que no viene al caso, olvidé lo que había entendido de la vida. Que tal vez estuve buscando el placer en la variedad o que le tuve miedo al compromiso, son cosas que sólo mi psicóloga sabe y que sólo ella se cree.
No hay remordimientos, no hay traumas, y si los tengo no me interesan. Solo digo que de tanto repetir algo se le quita el sentido o hagan el intento, repitan muchas veces su nombre y se darán cuenta que no significa nada. Nada.
Como esta despedida se quiere poner repetitiva, voy a hacer por última vez una de las pocas cosas que me gustaron en la vida: emborracharme.
Luego tal vez, me pegue un tiro.

Ejercicio 2 Taller de Escritores: Nota Suicida by Black Betty is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.5 Colombia License.
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Vaya, toda una carta de despedida. Angustiante y sincera. La vida, las cosas, nunca son lo que uno desea. Ni parecidas siquiera.
Buena carta, buen escrito, buen ejercicio.
Buena despedida. Ya que vas de salida deberias probar alucinógenos hasta quedar geta, total que importa el colmo del placer antes de morir. No olvides dejar otra nota culpando a todos tus seres queridos. es lo único que medio funciona para no olvidar a los muertos.